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viernes, 31 de julio de 2015

Innovación VS Disrupción VS Perturbación Educativa

Mucho se viene hablando sobre la Innovación educativa y la Educación Disruptiva durante los últimos meses. En las redes podemos encontrar infinidad de artículos interesantes sobre estos temas pedgógicos contemporáneos. Puntos de vista convergentes y divergentes son planteados a diario por diferentes personalidades educativas internacionales que se han convertido en nuestros grandes referentes socio-tecno-pedagógicos.

Es por eso que en esta entrada vengo a compartir con ustedes un nuevo concepto acuñado por el consultor empresarial
Adam Lloyd, que quisiera adaptar al contexto educativo en el que estamos viviendo hoy día. Se trata de la Perturbación Educativa. Lo traigo a la palestra digital porque me interesa iniciar una reflexión profunda con todos ustedes mis queridos lectores, y quizá hacer el movimiento detonante para iniciar un debate sobre este interesante neologismo pedagógico. 

Pero, creo que es meritorio definir los términos principales antes de entrar en el ruedo del debate:  


Innovación:
Ángel Fidalgo lo define como una
novedad introducida en el proceso formativo que permite reducir el tiempo empleado por un alumno en aprobar una asignatura, a la vez que adquiere conocimientos, habilidades y capacidades a través de un paradigma basado en el aprendizaje, utilizando tecnologías de la información y las comunicaciones. Es decir que cualquier innovación introduce novedades que provocan cambios; esos cambios pueden ser drásticos (se deja de hacer las cosas como se hacían antes para hacerlas de otra forma) o progresivos (se hacen de forma parecida pero introduciendo alguna novedad); en cualquier caso el cambio siempre mejora lo cambiado; es decir, la innovación sirve para mejorar algo. La mejora puede ser reducir el esfuerzo; reducir el coste; aumentar la rapidez en obtener resultados; aumentar la calidad, satisfacer nuevas demandas, etc. Para que estas innovaciones tengan éxito el coste de introducirlas debe ser asequible para los usuarios de dichas innovaciones.

Para Alfonso Florelis la innovación educativa es un fenómeno complejo, impreciso, donde convergen diferentes interpretaciones y perspectivas, dependiendo del ámbito de acción donde se desarrolle, ya sea político, social, personal o escolar. En este último, la innovación puede ser entendida de diversas maneras, debido a que en el sistema educativo, intervienen diferentes actores, tales como investigadores, administradores, maestros, los padres, los alumnos, entre otros  que de una manera u otra intervienen con su pluralidad u óptica para abordar y entender el tema. La  innovación educativa está más vinculada a la práctica pedagógica que a la reformista. Es decir, está más relacionada con el contexto metodológico, donde el docente aborda sus objetivos a través de nuevos procesos, técincas y estrategias de enseñanza en la sala de clases. Desde esta perspectiva, el cambio educativo, se vislumbra como un proceso  las personas que hacen vida en el centro educativo, por lo que un cambio debe ser llevado paulatinamente, involucrando a los grupos de interés, a fines de que el impacto sea menor y puedan alcanzarse los objetivos y metas propuestas, ya sea por el estado,  por la institución o por el maestro del aula. 

A menudo hablamos de innovación como algo novedoso que promueve el cambio y la mejora en un ámbito determinado. Sin embargo, conviene aclarar este concepto. Si tomamos como referencia la definición que hace la RAE, innovar significa “mudar o alterar algo, introduciendo novedades” pero lo que para mi centro puede ser una novedad para otro puede no serlo. Cuando hablamos de innovación educativa estamos indicando que hay una novedad en el aula, si tomamos este término, no como sinónimo de nuevo sino como “cambio producido en algo”, es decir, no es necesario inventar la rueda de nuevo (Polar Innovación Educativa). 

Disruptivo

Imagen: @juandoming
En estos momentos el concepto Disruptivo es uno de los más utilizados en estos tiempos. Disrumpir se refiere a alterar drásticamente algo ya creado. Un concepto originado en el campo de los negocios, que se traduce en el cambio y la innovación (innovación disruptiva). Es un término que procede del inglés disruptive utilizado para nombrar a aquello que produce una ruptura brusca. Por lo general el término se utiliza en un sentido simbólico, en referencia a algo que genera un cambio muy importante o determinante (sin importar si dicho cambio está correlacionado con lo físico). En realidad es un concepto acuñado por Clayton Christensen, que consiste en un proceso por el cual un producto o servicio de nueva creación desplaza a sus competidores porque utiliza nuevas tecnologías y crea ventajas competitivas diferenciales. Ser disruptivo es tomar un giro al lado opuesto del estatus quo al cambiar nuestra forma de pensar, de comportarnos, de hacer negocios, trabajar, aprender y avanzar en nuestro día a día.  

Disrumpir tiene la capacidad de desplazar un mercado, industria o tecnología existente para producir algo nuevo y más eficiente que valga la pena. Es a la vez un proceso de destrucción creativa. A través del lente de los disruptores, ninguna empresa es tan esencial que no pueda ser reemplazada con un modelo de negocio completamente diferente a lo que ya existe. Para Christensen un producto disruptivo aborda un mercado que antes no podía ser servido, que ofrece una alternativa más simple, más barata o más conveniente para un producto ya existente - una disrupción de gama baja.

Los productos y servicios disruptivos no tienen que ser más baratos. Una disrupción de gama baja no tiene que tener un precio más bajo en comparación con los productos existentes. Christensen plantea que una disrupción de gama baja debe ser más simple, más barato o más conveniente. Uber es un gran ejemplo de un servicio disruptivo que es más conveniente. Y posiblemente sea más caro que el servicio de taxi convencional. La diferencia es que los taxistas-Uber obtendrán un 80 por ciento del total de sus ganancias y el restante 20% es para la compañía. Cosa que no sucede actualmente con las agencias tradicionales, que retienen un alto porcentaje de las ganancias de los taxistas.
 


En su blog, Mercedes Bonilla lo define como una ruptura de paradigmas que viene a botar productos o maneras de pensar que se creían "intocables" y a establecer nuevas y creativas formas de pensar, de producir y hablando ya en términos de educación a comprender que hay distintas maneras de aprender y por lo mismo deberían haber también diferentes formas de enseñar.


Perturbante
Para Adam Lloyd perturbar es centrarse en un enfoque mucho más externo que la disrupción. Perturbar se refiere a desafiar, cuestionarlo todo y alterar el estatus quo de manera calculada pero completamente diferente a lo tradicional. Y lo mas importante, se basa en conseguir que los demás se salgan de sus Zonas de Comfort. El acto de perturbar no solo se basa en intercambiar nuevas ideas y puntos de vista divergentes en una cultura interna, como suele ocurrir con muchos disruptivos. El efecto de perturbar consiste en atraer a la gente del exterior para que forme parte activa de los grandes cambios disruptivos. Aquí es donde entra en juego la transición de disrumpir a perturbar. El elemento añadido de la participación externa nos acercará grandemente a lo que exige el mercado global. ¿Será esto incómodo para los líderes actuales? Definitivamente que sí, sin duda, pero altamente necesario si el crecimiento y progreso es la meta primordial de los organismos que ellos representan.


Muchos organismos empresariales presumen al exterior lo que mejor saben hacer. Para esto pasan por rigurosos procesos de contratación de las mejores mentes que crean la nuevas ideas disruptivas. De esta manera se generan grandes activos internos que permanecen en el mismo lugar, pero que se quedan cortos en el agitar el escenario disruptivo con el mundo exterior. Esta falta de influencia externa puede deberse en parte al temor de provocar nuevas olas incontrolables, perder clientes o consumidores, perjudicar su marca personal u ofender a alguien. Por supuesto que perturbar tiene sus límites, y nunca debe verse como un acto agresivo u ofensivo, inestable o aterrador. Pero, debemos entender no podemos co-crear ni co-implantar nada nuevo haciendo siempre el status quo. 

Hablar del componente externo significa que los disruptivos deben desafiar a los consumidores y clientes. Hay que dejar que los agentes externos entren en el proceso de la innovación disruptiva. El verdadero disruptor puede entrar y perturbar la mentalidad de un agente externo (cliente, consumidor, paciente, aprendiz) con el fin de lograr un mejor resultado que crea un valor significativo a largo plazo. De esta manera los productos y servicios emergentes suelen solucionar los problemas inmediatos de la sociedad contemporánea. Los disruptores no pueden hacerlo solos. Pero tampoco podemos hacerlo conjuntamente si la cultura organizacional tradicional no comienza a abrazar más la curiosidad y el cuestionamiento respetuoso de sus operaciones, ya que es ahí donde se encuentra la verdadera base para la innovación disruptiva y sí, lo que altera, perturba o incomoda.

Conociendo las tres definiciones, ahora pasemos al debate de cómo adaptarlo al  contexto educativo. 

Muchos líderes tradicionales entienden que lo que el Sistema Educativo necesita para mejorar es la innovación. Por eso vemos a diario a diversos ministerios educativos anunciar con bombos y platillos la construcción de nuevos laboratorios y la adquisisión de la nueva infraestructura TIC para transformar las salas de clase. Ahora los maestros dispondrán de softwares y computadoras conectadas a la web para realizar las tareas de las clases de manera atractiva y dinámica. Los estudiantes estarán capacitados para contestar las preguntas y buscar la información que les piden sus docentes. Ahora podrán tomar las pruebas estandarizadas en formato digital, sin que los maestros tengan que pasar trabajo corrigiendo cada trabajo realizado. Un gran avance para muchos innovadores.

No obstante, pensadores disruptivos como Juan Domingo Farnós opinan diferente sobre la innovación educativa: 
 

¿Es la innovación lo mismo que disrupción? ¡Para nada! Innovar es mejorar lo que hay y la Disrupción quiere decir crear otra cosa. Esta sociedad es otra sociedad, y como es otra sociedad no tiene por qué seguir los pasos anteriores. Si de algunas maneras Gutenberg logró hacer otra sociedad con los libros, la Internet también ha logrado hacer otra sociedad. Lo que pasa es que estamos en un tiempo en el que no sabemos hacia dónde vamos.

Este modelo educativo tradicional es ya innecesario, porque lo sustituye la "auto-formación" (en realidad muchas veces comunidades de aprendizaje) basadas en los recursos digitales disponibles y en la interacción con pares (redes sociales). Es la nueva sociedad la que quiere esto, nos guste o no. Por tanto debemos ir por este camino de aprendizaje, de sociallización y de colaboración... intentar hacerlo de otra manera es darnos de bruces contra la pared. 

Como decíamos ya hace mucho, se requieren unas nuevas Estructuras, unas nuevas Organizaciones y unas nuevas Funcionalidades... Y lo que ya no sirve para nada, inutilizarlo, porque querer mantenerlo supone, entre otras cosas, un gasto supérfluo (no una inversión) que agrava la construcción de lo nuevo, una pérdida de tiempo y de esfuerzos que dinamita la creatividad, el esfuerzo que necesitamos para "construir".... y aquellos que no quieran seguir el ritmo, pues que se aparten y dejen hacer a los demás... No hay otro camino, es muy DISRUPTIVO, pero en estos momentos necesario... y hay que explicarlo a la gente en los Medios de Comunicación, Congresos Internacionales, y dejarse de batallitas... 

A fin de cuentas, los innovadores terminarán convirtiéndose en las nuevas piezas de engranaje que harán funcionar el deteriorado motor educativo indistrializado. Los disruptores entran al escenario para demostrar que el campo educativo no tiene por qué seguir un solo norte. En cambio, ellos entran al panorama para mostrarnos la existencia nuevas latitudes que aún no han sido del todo exploradas.

Al estar en medio de una era disruptiva en la que no sabemos hacia dónde nos moveremos, es que necesitamos a los perturbadores. Mientras los disruptivos nos hacen mirar al mundo desde prismas diferentes con sus grandes aportaciones, los perturbadores se encargarán de apropiarse de esas ideas para iniciar la construcción de las nuevas arquitecturas de futuros. Y es aquí donde se generan los nuevos algoritmos que harán que las cosas funcionen de otra manera completamente diferente a lo tradicional. La verdadera transformación educativa solo puede venir del exterior, de lo que la sociedad quiere, prefiere y necesita para aprender. Los perturbadores se encargarán de sacar a los 'lideres de siempre' de sus zonas de comfort, de esas cómodas y lujosas bancas donde firman autorizaciones, delegan tareas a sus subalternos y completan sus informes de rendición de cuentas. Necesitamos a los perturbadores para que los líderes ministeriales y políticos se incomoden con los grandes cambios educativos que se están dando. Que se den cuenta de que tienen que transformar sus roles administrativos, porque si no, se convertirán en funcionarios irrelevantes para las nuevas sociedades que se avecinan. Si estos líderes quieren seguir subsistiendo, tendrán que tirarse a la calle a trabajar conjuntamente con los innovadores, disruptores y perturbadores que creen en Otra Educación.  

De la misma manera que los Disruptores vinieron para construir un mundo nuevo con sus visiones e ideas innovadoras, los Perturbadores se encargarán de hacer que las nuevas ideas se conviertan en realidades visibles y altamente funcionales para la diversidad socio-cultural de la era. 




En el gráfico superior podemos ver que la fuerza de la innovación educativa proviene más del centro (lideres ministeriales, curricularistas, políticos y grupos de interés) hacia afuera (empleados administrativos, docentes, estudiantes, padres y comunidades). Esa es la realidad que vivimos los que estamos dentro del sistema. Las estructuras internas de poder son las que imponen los grandes cambios del sistema. Algunos ejemplos de la innovación educativa los podemos encontrar en No Child Left Behind (EEUU), La Ley Orgánica LOMCE (ESP) y las Puebas META-PR (PUR).

Por eso es que surgieron los Disruptores, porque ellos rebasan las líneas rojas del sistema para trabajar desde los bordes. Los grandes disruptores se mueven mejor a través las redes tecnológicas llevando el mensaje de transformación educativa en sus plataformas digitales. Ellos tienden a rebasar la infraestructura tecnológica y las barreras institucionales (reglamentos, políticas, normas) para transformar sus currículos y sus experiencias de aprendizaje en algo completamente diferente a lo tradicional. Pero el detalle es que los disruptores se mantienen en movimiento fuera de los bordes,
se les hace muy difícil llegar hasta el lugar donde se encuentran los líderes ministeriales y políticos de turno. Y es aquí que necesitamos a los Perturbadores...

Los perturbadores pueden ser cualquier persona: estudiantes, padres, ciudadanos, profesionales, líderes comunitarios y organismos sociales, que dedicarán sus energías para entrar en los bordes de los disruptivos y a rebasar las líneas rojas del sistema tradicional. Esta es la fuerza externa de la que habla
Adam Lloyd en su artículo. Los perturbadores no son personas que vienen a instaurar el desorden y la inestabilidad de un sistema que de por sí ya es inestable, inseguro y disfuncional. Ellos llegarán a transformar el orden y el estado de  las cosas que ya no les funcionan. No le teman a experimentar con las ideas de los disruptores pensando en el fracaso. Ellos quieren evidenciar por sí mismos si las cosas funcionan o no sin necesidad de recurrir a los consejos de los líderes de siempre. Los líderes y políticos tendrán que levantarse de sus cómodas bancas para adaptarse a sus incómodos estilos laborales y comenzar a trabajar conjuntamente en la innovación disruptiva de la educación. Mientras los perturbadores se muevan efectivamente en sus entornos abiertos, difusos, impredecibles, inciertos y caóticos, los innovadores sentirán la incomodidad de tener que que moverse a estos ambientes para entender cómo la sociedad quiere que funcionen las cosas. Estos individuos no entrarán al contexto laboral a trabajar como empleados, sino como gestores de sus marcas personales. Ellos vienen a hacer que las metas y objetivos propuestos funcionen y no a recibir órdenes de sus superiores. Son personas auto-suficientes, auto-realizadas e independientes dentro de un ambiente laboral colectivo. El trabajo de los perturbadores incomoda a los innovadores porque estos suelen permanecer la mayoría del tiempo en sus estados de comodidad. Los perturbadores estan en constante movimiento y se encuentran dispersos en la dimensión física y presencial. Andan con dispositivos que suenan constantemente, trabajan con múltiples pantallas simultáneamente, socializan con diferentes personas al mismo tiempo. Su paradigma profesional esta cimentado por la creencia de que aprenden más trabajando y trabajan mejor aprendiendo. 

Los mejores ejemplos de la perturbación educativa los podemos encontrar en ambientes de aprendizaje informal: cursos MOOCs, Bootcamps Educativos, Hackathons, Nano-Grados y StartUps. Diferentes firmas educativas independientes han creado nuevos productos y servicios educativos para atender las necesidades, intereses y preferencias que el sistena educativo tradicional es incapaz de atender. Los perturbadores son tanto lo que diseñan estos nuevos escenarios educativos como los profesionales que participan en su proceso de aprendizaje personalizado.

El sistema educativo que tenemos ya NO NOS SIRVE porque solo opera para para manter su estructura jerárquica y no para el aprendizaje que necesita nuestra sociedad. El sistema educativo le interesa formar los mejores profesionales para que sus gobiernos aumenten sus PIB y les permiten cumplir sus promesas de campaña con fines de mantenerse en el poder. Lo que le cuesta al estado no es la educación de sus ciudadanos, lo que verdaderamente cuesta es mantener los salarios de los Ministeriales, Consultores, Asesores, Auxiliares, Directores, Supervisores, Contratistas Independientes y demás acólitos. La infraestructura tecnológica, las herramientas y recursos tecnológico y los materiales didácticos son una ínfima parte del presupuesto educativo nacional, pero escasean grandemente en muchos planteles escolares porque no hay los fondos suficientes para su compra, mantenimiento y optimización. El dinero que se supone que se utilice para estos fines se diluye entre los cargos de todos esos funcionarios y no en las escuelas (maestros y estudiantes).

Los disruptores y perturbadores educativos entienden claramente que no se necesitan billones de dólares o euros para promover el aprendizaje de las sociedades. Ellos creen que lo que más falta hace son redes de personas y organizaciones (comunidades de práctica) que les interese la educación de los ciudadanos (redarquías), y no personas con cargos jerárquicos burocráticos que decreten qué aprender, cómo aprenderlo y cómo evauar el aprendizaje de las personas. Estos profesionales a diario participan en proyectos tecno-educativos en los que se invierte muy poco dinero porque la experiencia de aprender se da en difententes plataformas (EVA,PLE, PLN,eLearning, mLearning, Flipped Classroom), con herramientas blandas (dispositivos móviles y con contenidos digitales en diferentes formatos de representación del conocimiento. Esta perturbación constructiva es la que le incomoda a muchos de nuestros líderes tradicionales que creen que el aula es el lugar exclusivo donde las personas pueden aprender.


Los disrupticos y perturbadores concurrimos plenamente en que utilizar la tecnología convergente para dictar clases magistranes y evaluar con pruebas estandarizadas en línea es una innovación que NO SIRVE. Con o sin infraestructura tecnológia obtendrán los mismos resultados que han tenido siempre. Nosotros creemos que se debe empoderar a los estudiantes para que ellos utilicen la tecnología en favor de su conocimiento y aprendizaje hiperconectado. Esta nueva generación de estudiantes ya no aprende ni trabaja de la misma manera para la cual nuestro sistema educativo fue concebido.

La tecnología en la sala de clases es más efectiva cuando reconstruimos conjuntamente los nuevos entornos de aprendizaje. La transformación no solo debe ser estructural, sino pedagógica, socio-cultural y tecnológica. Para que funcione efectiva y eficientemente tienen que entrar en el escenario los agentes externos. Los aprendices se convierten en trabajadores del conocimiento, reporteros, investigadores, tutores, mentores y colaboradores en diversos proyectos. Cada alumno escoge el lugar en el que quiere aprender y no el que les impone el sistema. Su experiencia de aprendizaje no tiene tiempo fijo. Aprenden a aprender, a socializar, a crear, a hacer cosas, a jugar, a colaborar y a trabajar en actividades de la vida diaria, apartándose de la artificialidad de los saberes intelectuales. Se diseña el pensamiento, se resuelven problemas, se manejan conflictos, se visibiliza el pensamiento abstracto y se desarrolla el pensamiento adaptativo innovador. Los educadores ya no son instructures, son otra cosa diferente: Dinamizadores, Coaches (acompañantes), Facilitadores del Conocimiento que guiarán el proceso de aprendizaje personalizado.

Esta es la escuela/univerdiad que la sociedad quiere, porque no está atada a los modelos mentales del pasado ni tampoco necesita encapsularse entre gruesas paredes que obstaculizan la transparencia de los sucesos dinámicos que allí acontecen... 


No puede haber innovación educativa sin los disruptores, y no puede haber innovación disruptiva sin los perturbadores. Todos somos importantes en este complejo proceso, nadie sobra... 

Solo sobran los que pretenden dejar las cosas como están introduciendo una que otra innovación chiquita para aparentar que están trabajando a favor de la Agenda Educativa Milenial. Ellos no trabajan para nuestra educación y la de nuestros hijos. Ellos trabajan para asegurar sus horizontes de jubilación. Para seguir escalando los altos niveles jerárquicos que les garanticen una pensión vitalicia... 

Los Innovadores construyen puentes de un lado a otro para luego estudiar los  efectos de su innovación. Los Disruptivos visualizan el futuro y diseñarán los planos para construir un puente sin saber lo que habrá al otro lado. Los Perturbadores se apropiarán de esos planos para iniciar la construción adaptada a las necesidades y preferencias de todos sus usuarios sin importar lo que se encuentren al final...

Bienvenida la reflexión, discusión y aportaciones de valor a este interesante paradigma pedagógico.

Como siempre, agradezco de todo corazón el que hayan sacado de su tiempo para leer esta entrada. Me emociona mucho ver el respaldo de muchos educadores y profesionales que utilizan de referencia las ideas expuestas (que no son mías) y las comparten con los demás en las diferentes plataformas socio-educativas.

¡Un abrazo!

domingo, 24 de mayo de 2015

Del expediente académico, al análisis de datos

www.poderpda.com
Con cada revolución tecnológica los líderes disponen de menos tiempo para la preparse y adaptarse a los grandes cambios que se avecinan. En estos momentos nos encontramos ante la inminente llegada de la Internet de las Cosas (IoT). Esto ha generado mayores perturbaciones al sector empresarial y académico, porque se trata de instituciones tradicionales con empleados y estudiantes que aumentan sus niveles de acceso tecnológico. Preparar las próximas generaciones de profesionales, requiere de un pensamiento de diseño que integre nuevos algoritmos socio-tecno-pedagógicos efectivos. 

La IoT es definida como una red global de miles de millones de objetos físicos
inteligentes (accesorios vestibles, máquinas, automóviles, edificios, electrodomésticos, redes de energía, artefactos médicos, dispositivos móviles, supercomputadoras, robots, e incluso personas), todos integrados con sensores, software, controladores y chips de comunicaciones capaces de enviar y recibir datos en tiempo real. Esta red de objetos físicos requiere de analistas de datos dedicados al trabajo con cantidades exponenciales de información. 

Así como el vapor, la electricidad y la informática transformaron los negocios y la cotidianidad de las personas, de la misma manera lo hará la IoT. La excepción en este caso es que la transformación de la IoT será mucho más rápida que las otras tecnologías del pasado.  
 


www.insightssuccess.com
El Big Data es conocido como la gestión y análisis de enormes volúmenes de datos que no pueden ser tratados de manera convencional, ya que superan los límites y capacidades de las herramientas de software habitualmente utilizadas para la captura, gestión y procesamiento de datos. Dicho concepto engloba infraestructuras, tecnologías y servicios que han sido creados para dar solución al procesamiento de enormes conjuntos de datos estructurados, no estructurados o semi-estructurados (mensajes en redes sociales, señales de móvil, archivos de audio, sensores, imágenes digitales, datos de formularios, emails, datos de encuestas, logs etc,) que pueden provenir de sensores, micrófonos, cámaras, escáneres médicos, imágenes? El objetivo de Big Data, al igual que los sistemas analíticos convencionales, es convertir el dato en información que facilita la toma de decisiones. Sin embargo, más que una cuestión de tamaño, es una oportunidad de negocio. Las empresas ya están utilizando Big Data para entender el perfil, las necesidades y el sentir de sus clientes respecto a los productos y servicios. Esto adquiere especial relevancia ya que permite adecuar la forma en la que interactúa la empresa con sus clientes y en cómo les prestan sus servicios (elEconomista.es). 


www.nextanalytics.com
El Análisis de Datos es la ciencia que examina datos en bruto con el propósito de sacar conclusiones sobre la información. El análisis de datos es usado en varias industrias para permitir que las compañías y las organizaciones tomen mejores decisiones empresariales y también es usado en las ciencias para verificar o reprobar modelos o teorías existentes. El análisis de datos se distingue de la extracción de datos por su alcance, su propósito y su enfoque sobre el análisis. Los extractores de datos clasifican inmensos conjuntos de datos usando software sofisticado para identificar patrones no descubiertos y establecer relaciones escondidas. El análisis de datos se centra en la inferencia, el proceso de derivar una conclusión basándose solamente en lo que conoce el investigador (Search Data Center).



Aquellos negocios capaces de extraer esta corriente de datos (big data) en tiempo real mejorarán significativamente su productividad y eficiencia al tener una ventaja en un mercado global cada vez más competitivo. Las empresas que prosperarán serán aquellas que puedan analizar la información en tiempo real generada por los clientes para crear nuevos activos de utilidad colectiva. Cada firma, compañía, agencia, institución o PYME se convertirán en empresas tecnológicas. Quienes se resistan al cambio, sin duda estarán destinados a desaparecer del panorama empresarial. La era del trabajo automático y rutinario ha finalizado. Esto NO significa que la tecnlogía está provocando la desaparición los trabajos, sino que la naturaleza de la tarea es lo que está cambiando las modalidades de hacer las cosas.

Por supuesto que los colegios y las universidades también serán consideradas como empresas que tendrán que enfrentarse a sus propios desafíos socio-culturales, económicos, políticos, científicos, tecnológicos y pedagógicos. Estas instituciones ya no podrán subsistir por sí solas en su formato tradicional. Tendrán que establecer nuevas alianzas con diferentes organismos y expandir su oferta académica a la comunidad global si es que desean alcanzar futuros sostenibles en el tiempo. Aquellas instituciones educativas que sobrevivan, es porque tendrán la visión de crear programas académicos articulados a la altura de los tiempos. Si se fijan, ahora mismo todas las universidades públicas y privadas se parecen a sí mismas al ofrecer los mismos programas académicos. Todas atraviesan por la misma crisis económica en mayor o menor grado. Y por tanto se dedican a venderle sueños a los estudiantes y no a mostrarles la realidad global.

Sin embargo, los discentes de esta era ya no son las mismas personas para quienes se concibió el sistema universitario que tenemos. Ahora mismo existen dos elementos que impactan el contexto académico de nivel superior:
  1. No existe el aprendiz de tiempo completo: El costo de vida de hoy día obliga a los estudiantes a buscar empleo para pagar sus gastos personales. Además, muchos alumnos son jefes de familia que tienen que generar sus propios ingresos. Para muchos jóvenes, los bachilleratos de 4 y 5 años se han convertido en expectativa de largo plazo. Muchos buscan acelerar su programa de estudios para darle prioridad a otras necesidades, intereses y preferencias. La universidad que conocemos, fue diseñada para educar a estudiantes de tiempo completo en ciclos semestrales, y ha tenido que flexibilizarse para atender las necesidades de los estudiantes de tiempo parcial.
  2. El foco educativo se mueve más hacia los profesionales: Los estudiantes de escuela superior ya no son el target de atención para alcanzar los niveles óptimos de matrícula. Las universidades no se han percatado aún de que afuera hay una extensa comunidad intrnacional de profesionales que necesitan expandir sus horizontes de posibilidades, certificarse o recertificarse en sus carreras. Las unidades de Educación Continua ofrecen sus alternativas, pero la realidad es que no son atractivas para muchos profesionales. 
Por esta razón es que han surgido nuevos organismos (UniMOOC, NetLearning, ANEXO, InnóvaTpr) transnacionales que ofrecen los recursos y la flexibilidad para atender las exigencias de los profesionales de hoy. La sociedad se ha dado cuenta de que los empleos convencionales están escasos y con muy pocas posibilidades de crecimiento profesional. Por eso es imperante ofrecer programas académicos dirigidos al micro-empresarismo, emprendimiento, desarrollo profesional y la práctica del conjunto de capacidades necesarias para adaptarse al nuevo orden social.  
Las habilidades de liderazgo más preciadas en el siglo 21 son: la capacidad de adaptarse al cambio constante, la colaboración en todas las disciplinas (transvergencia) y la toma de decisiones ágiles basadas en el análisis de datos en tiempo real (big data). Lo que las empresas reclutan en sus equipos de trabajo son personas que tengan la capacidad de saber hacer cosas diferentes con los datos generados. Las capacidades creativas, talentosas, innovadoras, reslientes y desafiantes son las de mayor valor. Estas provocan que las personas se sumerjan en procesos de pensamiento de orden superior dirigidos al fortalemiento, expansión, personalización de los productos y servicios.

Es por eso que el desarrollo tecnológico le presenta al liderato universitario dos grandes desafíos: 1) diseñar nuevos programas académicos para convertir las nuevas oportunidades en ventajas competitivas, y 2) transformar sus metodologías instruccionales para generar una nueva generación de líderes proactivos.

Además de practicar esas habilidades, los educadores deben conocer lo mejor posible a sus estudiantes. Esa información es generada por las plataformas de eLearning institucionales. Las plataformas LMS producen abundantes datos sobre las acciones de los estudiantes (horas de entrada y salida, registros de accesos, IP address, horas contacto, paticipación en las actividades, historial de navegación, etcétera). Estos datos sirven de mucha ayuda para la toma de decisiones pedagógicas y administrativas. Pero la verdad es que gran parte de los docentes desconocen su verdadera utilidad de evaluación formativa. Para ellos, lo más importante son las calificaciones acumuladas a lo largo del término académico. Por tanto, la educación web sigue viéndose como un suceso temporal y no como un proceso de desarrollo permanente. Igual que como ocurre con la educación presencial. Las universidades pierden el contacto con sus egresados porque nunca tuvieron el interés de conocer qué necesitaban, qué preferían, qué les apasionaba y hasta dónde pudieron llegar. Las universidades del nevo milenio ya no necesitan almacenar los expedientes académicos de sus estudiantes, sino de gestionar sus perfiles digitales para que puedan seguir utilizándose a través del tiempo.


Sin embargo, Moodle, Blackboard, Facebook, Twitter, Snapchat, Instagram y Google saben mucho más sobre lo que hacen sus usuarios al generar información sobre la base de sus percepciones íntimas. Mas bien se compone de un conjunto de algoritmos programados para registrar sus actividades, necesidades y deseos. Es por tal razon que se experimenta la constante actualización de sus plataformas. Lo que ellos buscan es lo mismo que las universidades: Retención en la plataforma y Persistencia en el uso de sus servicios. Y esos datos se miden con sensores, no con cuestionarios de satisfacción. 

La analítica de datos le ofrece los educadores la oportunidad de conocer mucho mejor a cada estudiante (siguiendo las políticas institucionales) los datos en tiempo real y la retroalimentación en la asistencia, registros de acceso, competencias docentes, hábitos de estudio, efectividd de los recursos didácticos, niveles de avance, progreso en el trabajo, actitudes, fortalezas y debilidades. Mediante el análisis de los datos, los profesores diseñarán cursos más personalizados y ofrecerán mejores experiencias de aprendizaje hierconectado.

A medida que ingresen nuevos estudiantes a la universidad el uso tecnológico seguirá aumentando. Esos jóvenes demandarán un mayor uso tecnológico en sus cursos presenciales y a distancia. Esperan que los ayuden a transformar sus vidas, aumentando su conocimiento, habilidades, destrezas y talentos personales. Pero la realidad que se vive en el aula física es otra. Los docentes continúan en sus círculos de comodidad dictando sus conferencias magistrales en PowerPoint, laboratorios prácticos presenciales y evaluando la acumulación de contenidos retenidos en la memoria. Para ellos es mejor evaluar lo que es más fácil de enseñar, no lo que es verdaderamente esencial aprender.


Es por eso que diferentes sectores profesionales están familiarizándose más con los cursos masivos abiertos en línea (MOOCs) y otras experiencias innovadoras de desarrollo profesional a la carta. A partir de las nuevas ofertas académicas ofrecidas en Coursera, edX, Udacity, Miriada, Khan Academy y YouTube, es que la sociedad está transformando la educación del siglo 21. Todas esas plataformas conocen mucho mejor lo que necesitan o prefieren sus usuarios por los datos que generan. Muy distinto a la información acumulativa provista en los expedientes académicos universitarios. En el siglo 21 los gerentes, administradores, directores, supervisores y auxiliares, trabajan con el análisis de datos de sus clientes en cantidades exponenciales. Sus dispositivos móviles conectados a las plataformas generan todo un torrente de datos útiles (anytime-anywhere) para la toma de decisiones efectivas. De lo que de habla es de una administración proactiva, no reactiva. De saber anticiparse a los fenómenos emergentes antes de que las crisis se conviertan en irremediables. 
 
La proliferación tecnológica de la era obliga a los nuevos emprendedores a crear nuevos puestos de trabajo altamente digitalizados. Los altos cargos y salarios irán a aquellos profesionales hábiles en tareas cognitivas de orden superior, capacidades creativas y la toma de decisiones efectivas. Mientras que los empleos convencionales ofrecerán limitadas oportunidades salariales y de crecimiento profesoinal.

Mientras que Analítica de Datos está a punto de cambiar el paradigma laboral, algunas habilidades básicas seguirán siendo muy apreciadas en el ambiente de trabajo: 

  • Análisis de datos, más allá de los instrumentos de investigación convencionales
  • Habilidades de trabajo en equipo y colaboración para resolver ágilmente problemas complejos 
  • Presentación y habilidades de comunicación a partir de conversaciones productivas en las Sala de Juntas
  • La gestión del cambio y aprender a abrazar la flexibilidad como una competencia básica
Es por eso que mi meta personal es formar parte de una entidad colectiva dirigida a preparar a todos los profesionales para el mundo cambiante en que nos encontramos hoy y, quizás más importante, el mundo en el que vamos a vivir mañana... 

Ardea Virtual INFOTEC

domingo, 26 de abril de 2015

No quiero ser más Profesor...

Hace mucho tiempo que no escribo en este espacio digital. Esto se debe a que he estado bien ocupado trabajando en diferentes proyectos tecno-educativos nacionales e internacionales. Para mí ha sido muy gratificante aprender algo nuevo en cada uno de esos eventos. Las nuevas experiencias laborales me han permitido crear nuevas conexiones profesionales y fortalecer los vínculos existentes. La mayor parte de mi tiempo libre la he estado dirigiendo hacia la documentalización (curación) de contenidos digitales difundidos en las redes en las que estoy vinculado. Magistrales artículos que me sacan del plano físico (objetivisto), para sumergirme en la profundidad de los pensamientos de orden superior (interpretativismo radical). Esta experiencia personal-colectiva en red me ha llevado a titular esta entrada No quiero ser más Profesor... 



Escribo esta entrada porque he aprendido mucho a lo largo de mis 15 años de experiencia laboral. Lo cierto es que el mundo real se mueve a una velocidad que la Escuela/Universidad ya no puede alcanzar. Y yo no puedo quedarme sentado esperando que la Universiad comience a innovarse al ritmo global. Los profesionales del siglo 21 se han dado cuenta de que especializarse en una disciplina o carrera técnica no genera futuros sostenibles. El estar conectado en las redes me ha permitido mirar otras latitudes que me llevan a accionar los nuevos paradigmas de una sociedad diferente.

Ser tecnólogo educativo es una profesión maravillosa que me ha abierto las puertas del campus universitario como docente y personal administrativo. Pero ya no basta con ser un técnico que maneja computadoras, softwares, aplicaciones móviles y que monta cursos en Moodle/BlackBoard. Tampoco me basta ser un profesor universitario que entra al aula a enseñar contenidos declarativos, a llenar informes de rendición de cuentas y a llevarme tareas a casa para corregir.

Quiero seguir siendo un educador, pero quiero hacerlo a mi manera. Quiero llevar nuevos roles extendidos que trasciendan lo que se hace de manera tradicional: profesor knowmad, tutor, coach (acompañante), colaborador, co-worker, mentor, co-diseñador, co-evaluador, moderador, ingeniero de futuros, arquitecto de rizomas, promotor de talentos, productor de eventos tecno-educativos,  emprendedor, micro-empresario y gestor de mi marca personal. 

Para presentar mis ideas, hablaré de dos principales dimensiones por las que muchos educadores tenemos que pasar:

Dimensión Administrativa: 
  • Con toda sinceridad, ya no deseo más ser un profesor universitario. El profesor universitario tradicional (a tiempo completo) trabaja para una sola institución educativa. Hace lo mismo de siempre semestre tras semestre. Utiliza los mismos contenidos didácticos, lo mismos recursos instruccionales, las mismas estrategias de evaluación, en el mismo lugar (aula). El de tiempo parcial trabaja para varias instituciones eduativas. Viajar de un lugar de trabajo al otro ya no es rentable hoy día. El costo de la gasolina, las estaciones de peaje, los alimentos, el mantenimiento del vehículo y el costo de vida en general ya no genera ganancias en nuestras cuentas de ahorro. La ecuación es sencilla: Vivimos para trabajar; trabajamos para sostener el sistema. 
  • El profesor universitario vive atado a las determinaciones de su patrono, que a su vez, está regido por los estándares de las agencias acreditativas y los organismos que otorgan los grants. Esto significa que el profesor TIENE que cumplir a cabalidad con el currículo para cumplir con las metas institucionales de retención y persistencia. Ahora se tiene que rendir informes de assessment basados en los resultados de las pruebas estandarizadas. Ese instrumento es el único que evidencia si se cumplió no con las metas y objetivos institucionales propuestos.  
  • El docente tiene que vivir en medio de la escases institucional al carecer de materiales didácticos actualizados y recursos tecnológicos en óptimas condiciones. Muchos tienen que invertir de su propio peculio para adquirir los recursos instruccionales a ser utilizados en sus clases. Muchos tienen que impartir sus clases en aulas que se encuentran en pésimas condiciones. Aulas enfermas por falta de mantenimiento. Compartimientos que se encuentran en condiciones infrahumanas y que generan estados de claustrofobia. Salas de clase que incumplen con los reglamentos que protegen a las personas con discapacidades. Muchos docentes tienen que mendigar por el recinto en búsqueda salas más accesibles y en mejores condiciones físicas. Eso es un trabajo de carácter administrativo y no pedagógico.  
  • Otros profesores por contrato son sometidos a los rigurosos procesos de acreditación de sus programas académicos, mientras algunos profesores con permanencia disfrutan las grandes ventajas de estar en sus zonas de comfort. Su condición laboral futura está sujeta al nivel de compromiso con la institución para reacreditar el departamento en el que está adscrito y en la participación activa en los comités departamentales que coordinan la orientación académica y los procesos de matrícula. Es una forma de chantajear al profesor (por contrato) que necesita mantener su trabajo año tras año sin disponer de ninguna garantía laboral que los defienda. Los docentes por contrato y de jornada parcial trabajan para los funcionarios de altas jerarquías. Los grandes frutos obtenidos por sus esfuerzos personales son atribuidos por sus superiores al rendirse los informes de rendición de cuentas. Los que más cobran son los que menos hacen en el campus, pero son los que reclaman todo el éxito y las garantías de mantener su banca sin importar la crisis económica por la que atraviesa su institución. Los que pagan las consecuencias son los docentes que les cierran más cursos o simplemente quedarán cesanteados por convertirse en excedentes.  
  • El profesor de tiempo parcial o de contrato no cobra en recesos de verano. Tiene que buscárselas para dictar una o varias clases en diferentes lugares. Y tiene que pasar semanas sin cobrar un centavo por la lentitud de la burocracia institucional. Los beneficios laborales que antes existían han sido eliminados por la crisis fiscal que atraviesan muchas instituciones públicas y privadas.


Dimensión Pedagógica:
  • No quiero estar sometido a la Visión y Misión institucional de otras personas con construcciones sociales de épocas pasadas
  • No deseo perder mi tiempo redactando informes de rendición de cuentas. Prefiero aprovecharlo para co-crear, co-diseñar, co-valorar experiencias de aprendizaje significativas. Entre todos podemos elaborar un proyecto de vida sostenible en el tiempo
  • Mi trabajo no es educar a nadie, para eso está la familia y las instituciones religiosas, sociales y culturales
  • No vengo a enseñar nada a nadie, quiero proporcionar experiencias de aprendizaje transversales para expandir horizontes de posiblidades de los aprendices
  • Yo quiero ser un facilitador cognitivo, informático y telemático, no un transmisor de ideas elaboradas por otros
  • No me interesa impartir clases a estudiantes, yo lo que quiero es trabajar conjuntamente con aprendices para emprender nuevos proyectos de utilidad social 
  • Mi labor no es construir las identidades culturales de los futuros profesionales, sino abrir los espacios para que ellos aprendan a construir las suyas
  • De nada sirven las competencias digitales sin saber accionar efectivamente las competencias básicas: razonamiento lógico-critico; formación humanista; valores y ética; pensamiento crítico y analítico; pensamiento de diseño; pensamiento adaptativo innovador; conexión de redes de conocimiento; expresión oral y escrita. 
  • Los aprendices NO necesitan estudiar para aprobar sus exámenes. En cambio necesitan dominar las capacidades cognitivas de orden superior a través de praxis de un libre pensamiento para crear cosas nuevas e inimaginables
  • No tengo por qué calificar a nadie, cuando lo que se necesita es que cada persona tenga la capacidad de superar sus propias limitaciones 
  • No quiero aferrarme a un currículo estático y lineal, cuando la sociedad está aprendiendo de manera informal, abierta, ubicua e inclusiva
  • No quiero llevarme tareas a casa para corregir, quiero co-evaluar procesos de pensamiento de orden superior: proyectos, investigaciones, actividades dinámicas, prácticas profesionales, etc...
  • No necsito un aula para congregar a las personas en un momento dado; ahora podemos aprender conjuntamente en cualquier momento,  en cualquier lugar y con cualquier cosa 
  • Los aprendices deben ser capaces de crear sus propias redes de aprendizaje: PLE, SLE y PKM. Los exámenes, trabajos grupales y presentaciones en PowerPoint están obsoletizados
  • Los recursos institucionales verdaderamente son limitados y totalmente desarticulados de la realidad global. Prefiero utilizar mis recursos de aprendizaje personalizados (DRAP) para proporcionar nuevas oportunidades de aprendizaje
  • La Web es mi plataforma de aprendizaje en red, no necesito adoptar plataformas institucionales que me obliguen a dictar clases a distancia
  • El aula ya no es la única plataforma de aprenddizaje de la sociedad contemporánea. Las nuevas plataformas son abiertas, descentralizadas, distribuidas, caóticas...
  • Ya no es necesario trabajar en medio de la escasez institucional cuando dispongo de la abundancia de la web junto a personas con quien sostengo relaciones altamente productivas
  • No me preocupa en lo absoluto que los estudiantes se copien; pues las actividades instruccionales que diseño están basadas en el desarrollo de conocimientos, no en tareas memo-iterativas
  • La era de las actividades instruccionales estandarizadas ha terminado, ahora se trabaja con el desarrollo del talento personal, la creatividad y el emprendimiento colectivo
  • Las tareas/deberes no generan aprendizajes. En cambio, los flujos de trabajo sumerjen a los aprendices en procesos de reflexión mucho más abarcadoras: trabajamos mejor aprendiendo y aprendemos más trabajando
  • No necesito escolarizar la tecnología en mis clases; lo que necesito es tecnologizar las conexiones mentales de los participantes para crear nuevas redes sinápticas
  • No necesito dictar asignaturas, cuando lo que la sociedad necesita es aprender lo que más le apasiona, prefiere y necesita
  • El aprendizaje de la sociedad no tiene tiempo, espacio, edad, etapas ni pre-requisitos; ahora es deslocalizado, just in time, transnacional, transgereracional, transcultural y en red
  • Ya no necesito trabajar para una misma institución educativa; ahora puedo trabajar de manera remota para diferentes universidades, empresas, compañías y firmas privadas interesadas en desarrollar un nuevo orden social
  • No quiero ser profesor toda mi vida; mi sueño es llevar a la práctica roles extendidos que le den más vida a mi profesión. Aprender es el más importante...
  • Yo soy mi propia marca personal que saldrá a buscar clientes, no jefes...
La salud económica de nuestras naciones depende grandemente de los pensadores críticos y emprendedores. Ese es el profesional que necesita preparar la Universidad del Siglo 21. Si esta no se articula a la altura de los tiempos, las próximas generaciones de líderes de nuestra economía basada en el conocimiento saldrán de otros lugares. Solo puede ser verdaderamente grande si los políticos y funcionarios educativos entienden y dan valor al título universitario como una educación para toda la vida, y no como un entrenamiento en habilidades específicas. La simplificación excesiva de la línea entre la educación y el empleo no sirve a individuos o la sociedad en este viejo formato. Los empleadores, universidades y gobiernos necesitan reconocer esto e invertir adecuadamente en sus respectivas funciones en la educación y la capacitación laboral, basasas en el Learning is Work.

La educación del milenio no puede seguir siendo lo mismo de antes con la nueva tecnología. El aula, la planta física, los ambientes de estudio TIENEN que convertirse en lugares de trabajo real y no en centros de adiestramiento especializados. La sociedad contemporánea lee, escribe, se comunica, aprende y trabaja de otras maneras. La tecnología del siglo 21 NO está hecha para las instituciones educativas tradicionales. Ya es tiempo de comenzar a construir Centros de Aprendizaje  que no sean Escuelas y Universidades, porque la educación del ayer no mezcla con la sociedad tecnológica de hoy. 


Es por eso que quiero aprender a llevar muchos roles y no ser únicamente un profesor....

martes, 10 de febrero de 2015

El futuro laboral ya no está en la Universidad...

La segunda década del siglo 21 se ha caracterizado por un desarrollo tecno-social nunca antes experimentado. Hoy día las personas utilizan los dispositivos tecnológicos como prótesis de sí mismos. Día tras día vemos a una Sociedad Aumentada que tiene acceso a ilimitadas fuentes informativas en diversidad de formatos de soporte. Los canales de comunicación se extienden a través de redes hiperconectadas en las que convergen las plataformas, sistemas operativos, aplicaciones y servicios digitales. Los mismos son utilizados como telégrafos, radio, TV, prensa, cine, asistente personal, oficina y herramientas blandas.  La tecnología se ha convertido en un valioso recurso que nos ayuda a realizar las tareas del diario vivir a cualquier hora, en cualquier lugar y desde cualquier dispositivo. 

Se pronostica que los trabajos que están por surgir se dirigirán más hacia el desarrollo de talentos, creatividad, innovación, intercambio social, emprendimiento y pensamientos de orden superior. Para el 2035 más del 40 por ciento de los trabajos actuales dejarán de existir, para a ser reemplazados por los robots e interfaces humano-máquinas de la Inteligencia Artificial. Los robots se harán cargo de las taréas mecanizadas y automatizadas más pesadas, emulando los movimientos musculares que ejecuta el ser humano. No cabe duda que el desarrollo tecnológico de la era está desvaneciendo los empleos tradicionales que conocemos hoy día, pero también hay que reconocer que creará trabajos mucho más interesantes, dinámicos y desafiantes. El trabajo nunca dejará de existir, lo que sí cambiará es la naturaleza de las tareas. Es decir que el trabajo pesado será realizado por robots, mientras que las funciones laborales cognitivas de orden superior serán realizadas por el ser humano (analizar datos exponenciales). Lo que antes se conocía como la era del Trabajo Manual, ahora se conoce como la era del Trabajo Mental. Estamos en otra época totalmente diferente...

¿Y qué está haciendo la Universidad para articularse a la altura de los tiempos?




En el gráfico superior, Harold Jarche muestra claramente cómo el paradigma laboral se mueve del trabajo estandarizado (basado en el tiempo), y del mejoramiento técnico (destrezas/habilidades), hacia el trabajo personalizado (arte/creatividad/pensamiento adaptativo innovador). Por décadas, las grandes empreseas y compañías sometían a sus empleados hacia la obediencia, diligencia e intelectualidad individualizada. El conocimiento individualizado generaba poder personal. En cambio, ahora vemos cómo algunas empresas emergentes se convierten en fuertes promotoras del desarrollo de talentos, iniciativas, creatividad y pasión. El aprendizaje se mueve de lo formal a lo informal; el conocimiento se transforma de lo explícito a lo implícito, y el valor cambia de lo tangible hacia lo intangible. El trabajo del siglo 21 y 22 nunca volverá a ser como lo fue en el siglo 20, 19, 18...

En la imagen inferior de Jarche plantea que el futuro laboral se dirige hacia el desarrollo del trabajo creativo. La sociedad tendrá la materia prima y las cualidades necesarias para crear sus propias micro-empresas, PYMES y compañías privadas. Mientras tanto, todos somos testigos de cómo los empleos basados en el trabajo estantarizado continúan desvaneciendo lentamente. La ciudadanía se ha dado cuenta de que teniendo el acceso a la materia prima necesaria y el conocimiento actualizado, es que puede convertirse en una autorealizada, autosuficiente y autosustentable. Y eso es lo que precisamente ha estado ocurriendo. Las personas están creando sus propios negocios basados en la elaboración de productos de consumo colectivo, así como en la personalización de los servicios al cliente. 


 

Si estudiamos detenidamente el gráfico de D.H. & Price, D. (2013), evidenciaremos cómo los trabajos manuales rutinarios, manuales no-rutinarios y cognitivos rutinarios van en descenso desde 1970 hasta el presente. No obstante, los trabajos analíticos e interpersonales no-rutinarios van en continuo crecimiento. Los trabajos agrarios, así como los manofactureros y los de las agencias gubernamentales son los grandes ejemplos del descenso laboral. El sistema tradicional se encuentra en pleno colapso y sus funcionarios están haciendo todo lo humanamente posible por sostener su vieja y oxidada estructura. Esto no significa que vayan a desaparecer del todo, sino que las personas comenzarán a experimentar otras alternativas viables en la búsqueda y creación de empleos mucho más atractivos, creativos, dinámicos y que cumplan con los grandes desafíos establecidos por la sociedad del milenio.  





Ángeles Vallejo (@vallejosangeles) y Alfredo Vela (@alfredovela) presentan las diez cosas que están pasando o están por suceder en el ámbito laboral del milenio. Cualquiera de las tendencias que se parezca a tu entorno no es pura coincidencia, sino una realidad insoslayable: 
  1. Las titulaciones académicas perderán peso en la elección del trabajador, se valorará más lo que eres capaz de hacer con lo que sabes sobre lo que has aprobado. 
  2. El Curriculum Vitae dejará de ser un documento con un par de páginas y será el conjunto de materiales que Google proporcione sobre nosotros mismos. 
  3. Aumentarán de manera espectacular las diferencias económicas entre los trabajadores de valor y los trabajadores de rutina
  4. Muchos trabajadores pasarán a ser de difícil inserción a de imposible inserción. En parte, por la dejadez de las Administraciones Públicas y en parte por su inadaptabilidad a los grandes cambios.
  5. Es muy probable que el manejo de idiomas deje de tener interés y sea sustituido por aplicaciones, y que el manejo de tecnologías sea el conocimiento importante. 
  6. El trabajo y la movilidad geográfica cada vez serán más relevantes.
  7. Los tiempos de permanencia en un trabajo o puestos de trabajo se acortarán, cada vez habrá más trabajos cuya existencia sea más breve. 
  8. El trabajo de valor será el relacionado con la creatividad, innovación y liderazgo. Los trabajos rutinarios, desaparecerán o perderán vaor y remuneración. 
  9. Las estructuras laborales tan jerarquizadas que tenemos desaparecerán. 
  10. Muchos profesionales tendrán que emigrar para buscar trabajo ya que no se están dando los pasos para el cambio social necesario. (No para la migración boricua



Si has participado en algún proyecto tecnológico innovador (fuera de tu área laboral), te darás cuenta de que el trabajo del siglo 21 es otra cosa completamente difente a lo que ya se practica en el ambiente artificial de la universidad (aula, laboratorio, anfiteatro). La gente con quien te relacionas se convertirán en potenciales clientes o grandes colaboradores, co-diseñadores, co-creadores y co-evaluadores de interesantes proyectos. Y ya no será necesario salir a las calles a buscar jefes que te den trabajo. Con conocimientos y destrezas tecnológicas de la Web 3.0 estarás capacitado/a para emprender proyectos con otras empresas, compañías, PYMES, Micro-empresas, startups, crowdfunding u organismos redárquicos disruptivos. Cuando formas parte de un proyecto innovador fuera de los bordes estás: trabajando en un organismo ágil de comunicación transparente, capaz de crear nuevos mercados basados en proyectos, centrados en las personas, dentro de redes con fuertes vínculos de confianza y compromiso que conformarán proyectos de vida y que te prepararán para laborar en diferentes carreras (transversalidad) a lo largo de tu experiencia profesional. 

Los paradigmas laborales promovidos en las universidades ya no son los mismos que se practican en la empresa real del nuevo milenio. Estamos hablando de rebasar las líneas rojas impuestas por el sistema del siglo 20. De movernos más hacia los bordes para generar nuevos logaritmos operacionales mucho más efectivos, flexibles, transparentes, transversales y disruptivos.   




Se requiere tener pleno dominio de todo un conjunto de prácticas emergentes dedicadas a realizar actividades de valor intangible, con sentido de transparencia, donde se opera bajo la personalización de las masas, en entornos descentralizados con altos niveles de complejidad e incertidumbres que conforman lo que hoy se conoce como Redarquías

 


Si aún no estás convencido de lo expuesto hasta el momento, permíteme mostrar algunos ejemplos de la realidad del hoy y ahora: 






Teleconferencias: Los educadores y profesionales estarán capacitados para utilizar plataformas con las cuales llevarán a cabo sus conferencias desde sus áreas de trabajo, consultorios privados u hogares. Operarán robots con capacidades de desplazamiento y de comunicación bilateral. Sostendrán interesantes conversaciones con la audiencia. Los profesionales que saben hacer cosas nuevas y diferentes se convertirán en los futuros educadores.




Edumorfosis: Utilizando iStudio
Aprendizaje Digital: Nuevas plataformas de aprendizaje en red saldrán al mercado para aumentar los horizontes de posibilidades de los profesionales. Los nuevos oganismos educativos privados tomarán el rol protagónico, ya que el sistema educativo tradicional carecerá de fondos para invertir en estos recursos tecnológicos.Las experiencias de aprendizaje se llevarán a cabo en los cursos MOOC, StartUps, Hackathons, Bootcamps, Redes de Aprendizaje y Comunidades de práctica.





Learning is Work: El mundo laboral estará muy inmerso en el aprendizaje colaborativo y la sabiduría de las multitudes. No cabe la más mínima duda que para trabajar mejor hay que aprender continuamente. Las reuniones de pesonal se realizarán a través de infraestructuras tecnológicas que soportan múltiples pantallas mientras se sigue la agenda del día. Ahora los ejecutivos tendrán que adiestrarse en el uso y aplicación efectiva de dichas plataformas con las que se trabaja de manera remota con personas dispersas en diferentes localidades. El trabajo se realiza ahora tomando en consideración las características de la Sociedad Red.



Pilotos: Los pilotos del siglo 21 conducirán drones para enviar paquetes de un destino a otro. Ya algunas compañías contratan profesionales certificados por la Agencia Federal de Aviación para manejar estas naves de manera remota. Esto afectará grandemente el sistema de correo federal y la industria de la aviación comercial.



Industria Automotriz: Google ha comenzado a gestionar los trámites para permitir que los vehículos no-tripulados conduzcan de manera automatizada por las calles. Los programadores se encargarán de velar por la seguridad de sus pasajeros mientras viajan hacia sus destinos en el menor tiempo posible. Si esto se logra aprobar, los choferes y taxistas se verán seriamente afectados por la alta competitividad en el recogido de pasajeros y las tarifas de viajes. También la industria automotriz podría verse afectada si estos vehículos se logran vender al público en general.


Seguridad: El robot K5 reemplazará al guardia de seguridad, realizando funciones preventivas. Es sensible a ruidos, olores y tactos. Pesa 300 libras, mide 5' 0" y procesa cerca de 90 TB de datos. Se requiere de un operador que maneje el robot y analice los datos generados por el sistema. El funcionario de seguridad ahora gestiona los datos y sigue los protocolos de seguridad de la empresa para la que trabaja. Vigilar no es lo mismo de antes.





En Estados Unidos y Asia ya están abriendo las nuevas cadenas de restaurantes en los que se ordena la comida y se paga a través de las tablets. Se requierirá otro tipo de empleado para tramitar las órdenes y la entrega de los pedidos de los clientes. Esto provocaría una considerable reducción en la contratación del personal en los establecimientos de comida rápida.




En Holanda se construyen espacios laborales sociales con nuevos materiales. Los empleados del nuevo milenio trabajarán más con las destrezas blandas sosteniendo conversaciones con clientes, empresarios, comerciantes y emprendedores. Laborarán en espacios comunes diseñados para acomodarse en diferentes posiciones. La ebanistería tradicional se verá afectada por los nuevos productos del mercado. Los cubículos de trabajo (workstations) se convertirán el una especie en peligro de extinción. Las secretarias tradicionales serán sustituidas por funcionarios administrativos que operarán diversidad de dispositivos digitales para diferentes tareas de nivel ejecutivo. 


El hotel Henn-na que cuenta con 72 habitaciones abrirá  el próximo mes de julio. El mismo contará con una plantilla de 10 robots de aspecto humano que se encargarán de atender a los clientes. Las tareas que podrán realizar no se limitarán a la recepción de los viajeros, ya que también podrán encargarse de recoger el equipaje de los mismos y limpiar las habitaciones (wwwhatsnew). Esto se convertiría en un precedente para la industria hotelera, ya que los robots se estarían haciendo cargo de las funciones realizadas por los seres humanos.






Te invito a que veas este interesante programa de Andrés Oppenheimer en el que se habla sobre los trabajos del futuro: 

 



Si analizamos lo que se plantea en este vídeo, podremos llegar a la conclusión de que más del 40% de los Programas Académicos Universitarios se convertirán en irrelevantes para la Sociedad Red. En la universidad se practica el trabajo manual y cognitivo rutinario en todos sus programas (con muy pocas excepciones). Pero fuera de los bordes del sistema educativo se practica todo lo contrario: Aprendizaje informal, cognitividad no-rutinaria, creatividad, resiliencia, aprendizaje rizomático, aprendizaje y excelencia personalizada. Así lo ha establecido Juan Domingo Farnós, Harold Jarche, Jay Cross, Jane Hart en sus escritos y es lo que vivimos a diario en las redes profesionales. 

 
La red social de profesionales LinkedIn publicó recientemente una interesante lista de destrezas/habilidades que debe tener el profesional para la búsqueda de empleo. Sin importar la carrera que a uno le apasione, las competencias tecnológicas están sumergidas en este listado basándose en el contexto tecno-social en el que nos encontramos actualemte. Si vemos gráficos de otros organismos empresariales y tecnológicos, encontraremos bastantes similitudes en cuanto a destrezas laborales se refiere. Gran parte de estas destrezas/habilidades que se mencionan están vinculadas a los empleos en plena etapa de creación.



Pero más allá de las carreras profesionales que se estudian en la universidad, hay otros elementos de mucha importancia que no se promueven en los programas académicos. La universidad está fallando grandemente en el preparar a los jóvenes para la incertidumbre del siglo 21. De desprenderse de los programas especializados para insertarlos en los trabajos de carácter cambiante. Trabajos que tienen pequeños periodos de vigencia porque se dirigen a objetivos específicos. Los estudiantes deben ser preparados para la movilidad del mercado laboral. Hoy ya no se compite con el compañero de clase para ir a una compañia a trabajar. Ahora se compite con profesionales de otros continentes por trabajos de alta demanda intelectual, ya que el trabajo del siglo 21 está deslocalizado. Por eso es muy importante que la universidad promueva las destrezas de razonamiento analítico. El saber resolver problemas complejos y el tener la capacidad de anticipar los conflictos que aún no han sido planteados es de vital importancia para nuestra sociedad. Pero el sistema se empeña en seguir operando bajo estándares estáticos preconcebidos por personas ancladas en épocas del pasado y que nada tienen que ver con nuestro contexto real.
Digo yo que el valor del profesor radica en su capacidad para interpretar, relacionar, relativizar, priorizar y explicar conocimiento, además de motivar y, sí, guiar al alumno. - See more at: http://www.educacionyculturaaz.com/opinion-2/un-futuro-sin-profesores/#sthash.YUxkEm93.dpuf

Los estudiantes salen de la universidad pensando en que ya no tienen que aprender más porque sus títulos se conviertirán en garantías de éxito personal, social y profesional. Muchos carecen de habialidades para adaptarse a los constantes cambios. La mayoría desconoce cómo utilizar las herramientas blandas para poner en función las competencias transversales que demanda el mercado laboral contemporáneo. En esta era de la economía del conocimiento, los egresados necesitan aplicar sus destrezas cognitivas de orden superior para crear sus propios trabajos. Tienen que comenzar la gestión de su identidad digital desde que ingresan a los programas académicos. Hay que enseñarles a utilizar creativamente los contenidos didácticos para accionar el conocimiento en proyectos creativos y emprendedores. Las carreras académicas tienen que comenzar a ser transvergentes y no especializadas como ocurre en la mayoría de nuestras universidades. Es tiempo de pensar más en proyectos de aprendizaje y no tanto en las asignaturas que impone el sistema.
Digo yo que el valor del profesor radica en su capacidad para interpretar, relacionar, relativizar, priorizar y explicar conocimiento, además de motivar y, sí, guiar al alumno. - See more at: http://www.educacionyculturaaz.com/opinion-2/un-futuro-sin-profesores/#sthash.YUxkEm93.dpuf

La falta del capital de inversión para el desarrollo de programas académicos articulados a la altura de los tiempos es la principal causa de que las universidades continúen estáticas en el tiempo. El mantenimiento costoso de su infraestructura impide la expansión de su oferta académica. El rechazo al reapendizaje de parte de algunos másters o doctores los convierte en profesionales que le exigen a los estudiantes a hacer lo que ellos mismos no practican en su realidad laboral. El valor del profesor radica en su capacidad para acceder información actualizada para interpretarla, relacionarla con el mundo real, relativizarla con el contexto, priorizarla y diseñar sus propios recursos de aprendizaje en los que creará redes de conocimiento rizomáticos. La educación está cambiando de paradigma, estamos pasando del aprende-recuerda-demuestra al explora-desafía-cambia. La única forma de no caer en el desánimo es formarse permanentemente e innovar, cuestionarse cada día la eficacia de nuestra labor como educadores. Debemos evaluar en todo momento nuestra actividad docente para no permitir que el hastío acabe con nuestro entusiasmo por educar (Salvaroj).

Y es que la universidad no puede seguir siendo un centro encapsulado de consumo de ideas de personas que fueron exitosas en el pasado. Con tanta información fluyendo en las redes en formatos transmediales, esta debería convertirse en una red abierta de construcción de conocimientos. Un entorno en el que se exploran nuevas maneras de resolver los problemas contemporáneos. Una entidad en donde se generan nuevas patentes para la elaboración de productos/servicios de utilidad colectiva. Un lugar donde se aprende a gestionar el fracaso como una oportunidad para alcanzar los grandes éxitos. Lo que hace universal a la universidad no es la variedad de cursos que se ofrecen, sino la capacidad para aprender trabajando en diferentes contextos, con diversidad de recursos, plataformas, sistemas, formatos y medios de soporte. Investigar de una sola y única forma ya no se practica en la vida real. Aprobar no es la única estrategia para evidenciar el aprovechamiento académico. El aula ya no es la única plataforma de acceso al conocimiento que necesitan los estudiantes del siglo 21. En la sociedad red, moverse a un aula física todos los días durante 6 u 8 horas está perdiendo sentido, es costoso y antiecológico. En tiempos de universidad agregada, los estudiantes toman cursos desde cualquier lugar y con tutores ubicados en cualquier lugar, desde ya en el aula, pero no sólo en el aula (Hugo Pardo). 

Mi conclusión es muy simple, el 80 por ciento de lo que se enseña en la universidad NO tiene utilidad alguna en el mundo global en el que estamos. Y esto no lo digo yo mera referencia, sino porque diferentes organismos y firmas relacionadas con trabajo y educación lo confirman a diario. Los grados de discrepancia entre las percepciones universitarias y las empresariales sobre cómo los estudiantes están preparados para insertarse a la fuerza laboral siguen aumentando. Las siguientes firmas lo demuestran:

  • Los analistas de la firma McKinsey estiman que en 2014-15 habrá más de 924 conjuntos de habilidades/competencias necesarias en el mundo laboral, en comparación con los 178 conjuntos de habilidades necesarios en 2009.
  • Un estudio de Bersin & Associates (22 de marzo 2013) por Chief Learning Officer Magazine informó que el 72% de los admnistradores universitarios cree que sus egresados recién formados están listos para el trabajo, versus el 42% de los patronos que aseguran que sí lo están. 
  • La revista Chronicle of Higher Education, publicó el 26 de febrero 2014 los resultados de un sondeo de Gallup-Lumina 2014, que encontró que el 96% de los principales académicos universitarios estaban confiados en su capacidad de preparar a los estudiantes para el éxito laboral, pero el 89% de los líderes empresariales coincidieron en que los graduados de hoy no cuentan con las habilidades y competencias que sus negocios necesitan.
  • En el arículo: "La recuperación: el crecimiento del empleo y la educación a través de Requisitos 2020", el Center on Education and the Workforce at Georgetown University indica que "El ritmo de producción actual de la educación superior se reducirá a cinco millones menos de profesionales con altas credenciales de educación superior necesarios para el 2020" (junio de 2013).  
  • En su encuesta de 2012, el Manpower Economist Intelligence Unit, advierte que "para el año 2020 habrá 123 millones de empleos de alta calificación y remuneración disponibles en EE.UU, pero sólo 50 millones de aspirantes tendrán la educación adecuada para ocuparlos".  
Publico este artículo porque yo quiero que la universidad siga siendo el lugar que transforma a la sociedad. Esto no es solo cuestión de encontrar trabajos con salarios honerosos, sino de formar personas provechosas con alta calidad de vida. La Universidad es el motor de la economía del conocimiento que necesita nuestra Isla para crear nuevos activos basados en la productividad y no en el consumo. Es la que preparará a los líderes del futuro. Pero, la forma en que opera la está convirtiendo en un instituto que confiere grados como un pase al mundo laboral insular. Se ha convertido en un centro exclusivo para quienes pueden entrar, un lugar cada día más caro y de pocas oportunidades para las personas que viven a su alrededor. Y si no cambia su manera administrativa y pedagógica de operar, se convertirá en un lugar irrelevante para la sociedad. Los estudiantes de escuela superior ya no son el foco de atención al que se deben digirir. Ahora deberían dirigirse más a los profesionales que necesitan expandir sus horizontes de posibilidades preparándose para formar parte de los trabajos del futuro. Con los mismos programas académicos del siglo 20 no podremos generar profesionales que compitan con los de otros continentes... 
 
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El conocimiento ya no reside en el docente, sino en la interacción entre alumnos


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